No sé si algún día nos tocará llorar, ni si seguirás enseñándome los rincones perdidos de la ciudad, ni si todavía me explicarás tu mundo de luces, de islas mágicas, de mares y montañas. Solo sé que siempre, siempre, me haces sonreír sin condiciones cuando apareces, cuando me cuentas, cuando me escuchas, cuando me diseñas las alas que necesito, casi sin saberlo *
No hay comentarios:
Publicar un comentario