domingo, 7 de marzo de 2010


No sé si algún día nos tocará llorar, ni si seguirás enseñándome los rincones perdidos de la ciudad, ni si todavía me explicarás tu mundo de luces, de islas mágicas, de mares y montañas. Solo sé que siempre, siempre, me haces sonreír sin condiciones cuando apareces, cuando me cuentas, cuando me escuchas, cuando me diseñas las alas que necesito, casi sin saberlo *

No hay comentarios: